jueves, 10 de julio de 2014

Tal vez.

A veces pienso en lo bonito que sería volar. Y de hecho deseo volar. Con todas mis fuerzas. También deseo ser más delgada, ser más feliz, aprender a tocar la guitarra, etc. Pero luego pienso: ¿qué pasaría si todos mis deseos se hicieran realidad? Y me doy cuenta de que entonces mi vida perdería sentido, porque si todas mis metas en la vida se cumplen... ¿Porqué seguiría viviendo? 
Y entonces me di cuenta, sin mis deseos y mis ambiciones supongo que no soy nada. Solo sería una persona triste y amargada que disfruta sus días sin ninguna meta en la vida. 
Aunque claro, siempre pueden aparecer nuevas metas. Quién sabe. 
El caso es que estaba escuchando una canción y pensé, pues tiene razón. Realmente lo único que decía era que vivieras el momento o algo así, y tiene razón. No pienses en todo lo que tienes que hacer que no te gusta y no te amargues por pensar en ello, porque vas a tener que hacerlo quieras o no cuando sea. Así que me propuse dejar de agobiarme innecesariamente y comenzar a disfrutar de lo que toca. El día a día. Pues cada cosa tiene su momento y no vale la pena amargarse.